Hay una prenda que te puede ayudar a tener orgasmos… y no es la que imaginas

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Gracias al cine, a las revistas de moda, al porno (ese que nadie ve, ejem), al desfile de lencería más famoso del mundo y a las, cada vez más abundantes, marcas de ropa interior cuquis, todos tenemos una imagen más o menos definida de qué prendas son las que “ponen y nos ponen”: sujetadores de mil modelos, colores y tejidos, ligueros, camisones, braguitas (con agujeros, lazos, encajes, etc.), tangas… una locura. La oferta para ellos es quizá más escueta, aunque hay quien se atreve a innovar y va más allá del bóxer o el slip.

Sí, esta imagen es maravillosa la mires por donde la mires, pero… ¿y si te digo que según un estudio científico hay algo que puede hacerte llegar al orgasmo más fácilmente que la ropa interior sexy según el último estudio científico? Se trata de algo que usamos para protegernos del frescor, unas prendas absolutamente denostadas e incluso repudiadas en el mundo de la pasión carnal: los calcetines.

La realidad es que no gozan de mucha popularidad, más bien al contrario, porque… ¿Cuántas veces te has enfurruñado con tu pareja por haber tenido la misma delicadeza que un estropajo y haber osado a dejárselos puestos mientras lo hacíais? ¿Cuántas veces te ha dicho tu amore que esos calcetines con estampado de Hello Kitty en realidad le “anti-ponen”?

Calma en las masas, la ciencia se pone de nuestro lado y nos trae un estudio que aportará paz parejil, calor y… orgasmos.

Los calcetines aumentan la temperatura corporal… y la sensual

Un estudio de la Universidad de Groningen (Holanda) concluyó que usar calcetines durante el acto físico del amor aumentaba en un 30% las posibilidades de llegar al orgasmo, ¡para ambos sexos! Los investigadores encontraron que las parejas que usaban calcetines alcanzaban en un 80% de los casos el orgasmo, frente al 50% que iban sin una prenda encima.

¿Cuál es la explicación? Los calcetines, obviamente, calientan nuestros pies, pero además este calor favorece que el cuerpo mantenga una temperatura más constante.

¿La ventaja sexual? Esa temperatura homogénea hace que la sangre no tenga que estar pendiente de irrigar nuestras extremidades para evitar que se nos queden heladas (y dejemos sin respiración a nuestro partenaire), por lo que puede permitirse el lujo (para nosotros) de irse a otras zonas mucho más molonas: los genitales.
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¿Y por qué nos interesa que haya sangre circulando a sus anchas por nuestras partes? Pues porque es con lo que funcionan, la sangre es la gasolina o el diésel de nuestros órganos sexuales: las erecciones se deben (y esta estampa no es especialmente sexy, lo sé) a que los cuerpos cavernosos del pene se llenan de sangre, y en nuestro caso, amigas, tres cuartos de lo mismo, el paso de sangre hace que el clítoris se ponga como se tiene que poner, aumenta la sensibilidad en los labios… En fin, todo ventajas y cero emisiones de CO2.

El Efecto Calcetín va más allá de lo que pensabas

Pero los efectos beneficiosos de irte a la cama con calcetines no se quedan exclusivamente en el terreno de lo sexual.

Según un estudio publicado en la revista Nature tener los pies calientes favorece, también, que conciliemos el sueño con más facilidad. El calor en los pies (y manos) conlleva una determinada vasodilatación y esto la distribución del calor en nuestro organismo, señal (el calorcito corporal) que el cerebro interpreta como favorable para el sueño. En situaciones de frío, por el contrario, el cerebro se mantiene alerta, activo, para distribuir el calor en las zonas que más lo necesitan en lugar de hacerlo de forma homogénea.

Calcetines sexy

De todas formas, y a pesar de que lo que afirman estos investigadores parece contar con cierto respaldo científico, no nos volvamos locos y ataquemos un Calzedonia: un par de calcetines, por muy calentitos y bonitos que sean, no nos garantizarán un cara a cara con Mr. Orgasmo.

Como casi todo en lo que a los seres humanos respecta, son varios los factores en juego a la hora de tener uno: deseo, estar en lo que estás (y no pendiente de si ha llegado la factura del gas), buena estimulación… Estas son variables que seguro, seguro, influyen en nuestros orgasmos, con independencia a la temperatura de los pies.

El “Efecto Calcetín” no es la panacea, es “un algo más” que podría modular, pero desde luego no determinar, la obtención de un orgasmo. Así que si eres de los/as que detestan con todas sus fuerzas llevar los calcetines puestos no te apures y… ¡libertad a tus pinreles!

Y si eres de los que va a probar a ver qué tal, sólo una cosa, por favor, ponle primor y elige unos con estilo.

Fotos| María Antonieta, Buytra.com, Calzedonia

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