La frustración de los padres ante el mutismo de la adolescencia

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Cuando los hijos superan la etapa de la niñez surge un gran problema. El mutismo de la adolescencia vuelve locos a los padres.

De repente, su hijo parlanchín empieza a no hablar y a no contar nada de lo que le ocurre. Es un período difícil que se complica aún más debido a este silencio voluntario.

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Curiosamente, esta falta de comunicación solo existe con respecto a los padres o la familia. Los adolescentes suelen confiar sus más profundos sentimientos y pensamientos a sus amigos.

Esto provoca que los progenitores se sientan apartados del círculo de confianza de su hijo. Sin duda, una situación que generará discusiones y malentendidos.

El mutismo de la adolescencia es pasajero

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En el momento en el que nos convertimos en padres parece que olvidamos esas etapas por las que nosotros también pasamos. Lo que le está ocurriendo a tu hijo tú también lo has vivido.

¿Por qué no hablabas con tus padres? ¿Qué te hacía confiar más en tus amigos? Hay una serie de razones que son normales en este período de cambios constantes:

  • Saben que no se aclaran ni ellos: Los adolescentes varían de pensamiento y emociones de un día para otro. Sus hormonas están revolucionadas y ni ellos mismos logran explicarse lo que les ocurre.

Por eso, resulta difícil transmitírselo a los demás.

  • Creen que no los entenderán: Los problemas de comunicación ponen de manifiesto una gran barrera de entendimiento entre padres e hijos. Por eso, el adolescente prefiere adelantarse y no decir nada para evitar conflictos.
  • Confían más en sus amigos porque pasan más tiempo con ellos: Ocupan la mayoría de su tiempo entre clases y trabajos rodeados con sus compañeros.

Por eso, es lógico que crean que ellos los entenderán mejor que nadie. Además, se encuentran en su misma etapa.

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¿Te has sentido identificado? Aunque hayamos dejado la adolescencia atrás, es importante ponernos en el lugar de nuestros hijos. Ellos se encuentran tan confundidos como en su día lo estuvimos nosotros.

Lo más importante es que todo esto es pasajero. El mutismo de la adolescencia no dura eternamente y pronto tendrás a un adulto que habla y confía de nuevo en ti.

La frustración que te consume

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Frustrarnos, reñir y gritar no provocarán más que conflictos. Ante este desbordamiento de emociones, tu hijo adolescente responderá con más gritos y agresividad.

Por eso, es importante que aprendamos a manejar esa frustración que puede llegar a consumirnos si la dejamos.

Aunque quieras que tu hijo hable contigo, no puedes obligarlo; por mucho que quieras que confíe en ti ahora, tienes que darle tiempo.

La paciencia será uno de tus grandes aliados para intentar comprender y esperar hasta que esta difícil etapa pase.

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Muchos padres acusan el comportamiento que tienen sus hijos, pero estos no son capaces de controlarse. No tienen la culpa de ser tan difíciles en esta etapa de su vida.

Es algo por lo que deben pasar.

Cómo ayudar y ayudarte

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Para llevar lo mejor posible el mutismo de la adolescencia no solo debes pensar en ti, sino también en cómo ayudar a tu hijo.

Con este objetivo en mente, es necesario tener en cuenta algunos consejos. Muchos nos costará llevarlos a cabo, pero serán totalmente imprescindibles.

  • No invadas su espacio personal: Los adolescentes son muy celosos de su espacio y privacidad. Aunque lo hagas con la mejor de las intenciones, procura no invadirlo.
  • Jamás insistas: Esto no funciona. Machacarlos para que hablen no hará más que potenciar su silencio.
  • No te enfrentes a ellos: cuanto más les recrimines por no confiar en ti, por no ser sinceros con lo que les ocurre, más se alejarán de ti y menos confianza tendrán para contarte nada.
  • Nunca pierdas los nervios: A veces resulta difícil, pero crisparnos y mostrar nuestra frustración no hará que nuestros hijos se acerquen más a nosotros.
  • Cuidado con hacerte su amigo: Por querer formar parte de su círculo de confianza a veces nos comportamos como si fuésemos sus amigos.

Cuidado con esto, pues necesitan a alguien firme, que ponga límites y que tenga autoridad para guiarlo en el difícil camino que están atravesando.

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Recuerda que el mutismo de la adolescencia no dura toda la vida. Es una etapa más por la que todos hemos pasado con mayor o menor fortuna.

Lo importante es tener paciencia y no querer acaparar demasiado a nuestros hijos. Agobiarlos, reprenderlos e intentar corregirlos no tendrá el efecto deseado.

Aunque ahora lo notes lejos, tu hijo volverá a ti. Una versión más madura, más consciente y mejor.

 

 

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