Mi novio ideal es una mezcla de Netflix, Spotify, Amazon y JustEat

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Trainwreck

Siempre intento tener preparadas una serie de respuestas para hacer mi vida moderna más fácil pero nunca me acuerdo y acabo improvisando malamente. Supongo que no soy la única que cuando le preguntan «¿cómo es tu chico ideal?» solo atina a decir NORMAL. Y nos quedamos tan anchas. ¡Cómo si eso fuese una respuesta aceptable! Inmediatamente después se suele escuchar un «buf…» como si estuvieses pidiendo un helado con sabor a unicornio recién nacido.

Pero tienen razón. ¿Qué es la normalidad? ¿Vestir de Alcampo o de la marca Quechua? ¿Escuchar a Iván Ferreiro? ¿Pedir croquetas siempre como norma? ¿Que no le disguste El Hormiguero? ¿Que pida siempre roncola? ¿Que le corte el pelo su madre? ¿Que se haga bocadillo de Nocilla y jamón york? La normalidad. Esa gran desconocida. Ese monstruo del lago Ness del que todos hablan pero nadie ha visto nunca.

Buscar a alguien normal es la evolución lógica del «que me haga reír»

No existe otro momento histórico o bloque espacio-temporal en el que los solteros hayan sido más felices que ahora. Lo tenemos todo en la mano (siempre y cuando tengas un móvil con bien de internet en la mano) y a un click (siempre y cuando… hagas click). Es por eso que los solteros (¡) más allá que la satisfacción sexual (!) tenemos una felicidad cómoda y completa a nuestro alcance. Es por eso que los solteros por devoción damos gracias a la vida cada día por habernos dado tanto por suscripciones tan accesibles.

New Girl 3

Pero hemos venido a jugar. Querer un chico “normal” es muy vago y querer uno “que te haga reír” pide a gritos un «¡pues cásate con Jaimito Borromeo!». Mi novio ideal tiene un 30% de Netflix, un 40% de Spotify, un 20% de Just Eat y un 10% de Amazon. No necesito más. De verdad.

Dámelo todo papi

1.- Una pareja ideal debe proporcionarte contenido interesante audiovisual musical. Que te enseñe las últimas novedades y que una cosa nos lleve a otra (y a la otra). Que sientas lo mismo que con Netflix, eso de que no existe tanto tiempo material para gestionarlo todo pero que la ansiedad que eso te genera no perjudica ni tan solo un poco a tu plan de pasarte todo el fin de semana en el sofá. Que te alegre las tardes lluviosas, los domingos tristes y la vida en general. Que lo nuestro sea desesperante y apasionante a partes iguales. Que te haga sentir la tercera chica Gilmore y a la vez parte de una movida muy grande como Stranger Things.

2.- Quiero que, como Spotify, cada lunes me grabe una cinta con una lista de canciones nuevas que no conozca y que él confíe plenamente en que me gusten pero no. Que apueste por cosas locas sin ninguna excéntrica excepción. Que me asuste con algo de reggeaton y que tengamos la posibilidad de escuchar Escondidos de Bisbal y Chenoa a escondidas sin que se nos delate. Que me venda una ecuación de valor perfecta y sentir que lo mejor será apostar por una relación más premium entre los dos. Que me calme, que me anime y que me dé vitamina para cenar (coros: síiiiiii). Perdón.

3.- ¿Cómo explicarlo? Alguien proactivo por satisfacer mis necesidades sin insistirle demasiado. Que retenga mis deseos consumistas como Amazon y que cuando llegue el pico alto de tontería sepa exactamente qué hacer y dónde conseguirlo. Que se entregue rápido si así me lo pide el cuerpo. Un tipo versátil y de mundo. Alguien que me ofrezca siempre la mejor opción y que venga con opiniones de antiguos usuarios, estrellitas o premios, valoraciones y una puntuación sobre diez.

Y 4.- Por supuesto, una persona abierta a cualquier petición gastronómica y que como Just Eat, me ponga demasiado fácil cenar el menú más peregrino posible jamás inventado antes de que me dé tiempo a cambiar de antojo. Que me dé la fantástica seguridad de que aunque la nevera esté vacía, mi estómago siempre estará lleno. Fácil de conversar, valorar opciones y llegar a un acuerdo – en el que casi siempre gane yo-. Alguien al que no le importe comer kurdo a las cuatro de la tarde o recenar sushi a la una de la noche. Alguien con el que desayunar en el bar sin salir de casa. Alguien que haga de mi casa, un maldito (aunque aplaudo la idea) bar.

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No pido tanto. Solo buen wifi y alguien normal que complemente mi plan de sofá y manta.

No sé, lo normal.

En Trendencias | En el amor moderno, ¿se puede etiquetar todo?

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