Yo te doy y tú me das

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Yo te doy, pero tú también tienes que darme. Pues ofrecerte todo lo que tengo y no ser compensado duele.

Siempre nos han dicho que hay que dar sin esperar recibir nada a cambio. Sin embargo, cuando eres tú el único que sostiene una relación, al final, te hartas.

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Es verdad que no hay que ser interesado, que debes entregar tu corazón aun a riesgo de que lo hagan mil pedazos.

Pero, ¿cuántas veces eras tú el que tiraba por la relación? ¿En cuántas ocasiones pensaste en arrojar la toalla?

Yo te doy todo, tú nada

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Es imposible que una situación así se sostenga en el tiempo. Es como darle besos a quien nos responde con puñetazos.

Lo hacemos con toda nuestra buena intención, estamos llenos de bondad y amor. No obstante, que nos tomen por tontos no es una opción.

Existen varias circunstancias en las que toleramos esto. Ninguna de ellas es positiva para nosotros, por eso es necesario ser consciente de ellas para ponerles solución.

Te encuentras bajo el yugo de un manipulador emocional

Puede ser tu amigo o tu pareja, incluso un familiar. Un manipulador emocional busca tenerte en sus manos para que, poco a poco, hagas, actúes y hables tal y como él desea.

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Sin darte cuenta, te irás apagando y consumiendo. El manipulador absorbe toda tu energía para que lo des todo hasta que no quede nada de ti.

En ocasiones, también son conocidos como vampiros emocionales. ¿Sabes qué ocurre cuando ya no tienen más que chupar? Sencillamente, se van…

Actúas como un mártir

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Un mártir es una persona para la que “yo te doy y, si tú no me das, no importa” es su principal creencia. No le importa recibir palos, ser utilizada y que le hagan daño.

A algunas de estas personas les gusta que las vean como buenas, aunque eso implique quedar como tontas.

En su fuero más interno hay una constante búsqueda de victimismo. Desean que los demás las compadezcan por sus desdichas que, en realidad, no son tales, pues ellas lo han permitido.

Todo lo negativo que llegue a su vida lo atrapan y lo utilizan a su favor para sentirse las personas más buenas del mundo.

No tienes confianza en ti mismo

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Quizás desearías poder hacerle frente a esa situación, pero adoleces de una falta de confianza y una muy baja autoestima que provocan que la culpabilidad asome en cada esquina.

Aunque quieras, no te animas a dejar a tu pareja aún a sabiendas de que es un ser pasivo en vuestra relación. No eres feliz, te dan brotes de ansiedad, pero no tienes el valor para tomar una decisión ahora mismo.

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Tienes miedo a ese sentimiento de culpa que te sobreviene siempre y cuando dices “no” o rompes con algo. Esto te provoca un gran malestar.

Yo te doy, pero esto no me hace feliz

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Cuando te vacías ante una persona, cuando lo das todo, esto debería hacerte feliz. En caso de que esto no sea así, algo malo pasa.

Abre los ojos para descubrir si lo estás dando todo por alguien que no vale la pena. A veces, no nos damos cuenta de que alimentamos a ese manipulador, mentiroso, agresivo que tenemos delante.

Quiérete lo suficiente como para alejarte cuando no estés a gusto. Aunque estés actuando de forma correcta, esto no siempre te hará sentir bien. Cuando esto sea así, vete.

Probablemente, estés rodeado de personas tóxicas.

A veces no somos conscientes de qué nos está pasando, por qué ya no nos sentimos tan bien si, en realidad, hacemos lo mismo que siempre.

Mira hacia tu alrededor y piensa en si estás dando demasiado de ti mismo. Es bonito dar, pero también lo es poder recibir.

Porque, aunque pensemos en no obtener nada a cambio, bien es cierto que la reciprocidad, de alguna manera, es necesaria.

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Algunas veces, tu bondad y generosidad serán utilizadas por muchos que te tomarán por tonto. Otras, las personas no merecen todo lo que les estás aportando.

Lo más importante es que seas tú mismo y que puedas sentirte bien dando sin esperar recibir. Eso sí, siempre a quien verdaderamente se lo merezca.

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